FELIZ DÍA DEL MAESTRO
“NO ES
MEJOR MAESTRO EL QUE Enseña MAS, SINO EL QUE ENSEÑA CON DEDICACIÓN Y AMOR A SUS
ALUMNOS”
El día del maestro es una festividad en la que se conmemora a las
personas que hacen de la enseñanza su trabajo habitual, como maestros,
catedráticos y profesores.
Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades
para su producción o su construcción. Quien enseña aprende al enseñar y quien
enseña aprende a aprender.

Feliz día mis queridos maestros, que orgullo siento a expresar las
gracias por las miles de felicitaciones en este día tan especial, gracias mil
gracias, y son reciprocas para todos aquellos que enseñan con amor, tolerancia-
y constancia
Lo
primero que podemos pensar en un día como éste es en agradecer. Por eso, antes
que nada, gracias. Lleva un buen tiempo aprender a agradecer a los docentes, y
quizás solamente al final nos acordamos de lo mucho que nos han dado, ahora que
estamos terminando. La mayoría de las veces no sabemos qué tan importante son
las personas para nosotros, y las tenemos verdaderamente en cuenta cuando ya no
las vemos tan seguido, cuando no son más que el recuerdo de una maravillosa
etapa. Por suerte, la memoria humana retiene los mejores momentos, y a los
tristes los deja en un rincón, y cada tanto, nos reímos de ellos o no les damos
importancia, hasta los recordamos con una sonrisa. Así es como hoy, haciendo
una retrospección, les queremos agradecer a cada uno de ustedes. Desde las
maestras de jardín hasta los de la secundaria. Sepan que de acá a unos cuantos
años, cuando muchos de nosotros nos reencontremos, vamos a tenerlos en mente y
en ese momento el tiempo les devolverá un favor. En sus manos, profesores,
tienen el futuro hecho presente, tienen un grupo de personas en desarrollo y
que, inevitablemente, influirá en el día de mañana.
En
consecuencia, nos resulta indispensable recordarles lo importante que son.
Queremos alentarlos a seguir con más fuerza. En estos tiempos donde la pobreza
se esconde en las esquinas, donde se transforma la verdad en ficción, y donde
un sentimiento algo vacío abraza a los jóvenes desde el vamos, desde un inicio
donde sobrevive el más fuerte, sólo se puede ver la esperanza en el aula de un
colegio. Entonces, de parte nuestra, esperamos que aviven esa esperanza, y que
encuentren en sus alumnos su propia juventud, y el día en el cual decidieron
aprender a enseñar. Den clases como la primera vez, tómense un tiempo para instruir
algo más que una materia, para instruir a ver en los ojos de las personas al
que necesita ayuda. Conversen con el alumno callado, ríanse con el inquieto.
Pues el conocimiento es fundamental, pero el cómo usarlo aún más. No duden en
dar el ejemplo y dar también consejos, porque aunque a muchos hoy nos cueste
escuchar, no nos estarán hablando a nosotros sino al adulto que vamos a ser.
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